Las amenazas denunciadas el 10 de marzo no derivaron en medidas cautelares contra el supuesto agresor, al que también llevó a otro juzgado por otra disputa. En este caso fue por cambiar la cerradura e impedirle el acceso al domicilio conyugal, informó ayer el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana. El juzgado obligó a hacerle una copia de las llaves a la fallecida.
Fue precisamente en el domicilio que ambos compartieron antes de separarse donde ocurrió el crimen. Irene vivía con sus padres en Meliana, a pocos kilómetros de Museros. El jueves por la tarde, acudió a su antigua casa -que está a la venta y donde su ex compañero convivía con una nueva pareja- para recoger unas pertenencias. Entonces, según la investigación, tras una acalorada discusión se produjo el ataque. Minutos después del asesinato, el presunto autor se presentó en casa de su vecina y confesó los hechos. Esta llamó al servicio de Emergencias. Poco después, la Policía Local llegó al lugar y detuvo al hombre. Los agentes encontraron el cadáver, que presentaba varias puñaladas, la mayor parte de las cuales estaban en el pecho. Además, se incautaron de un cuchillo que estaba junto a la víctima. De la investigación se encarga ahora la Guardia Civil. Ayer por la tarde estaba previsto que el detenido pasara a disposición judicial.
La mujer asesinada en Museros, que trabajaba en la empresa de vigilancia Iris Seyman, es la vigésimo tercera víctima de la violencia machista en España en lo que va de año y la décima en este mes -este abril es el que acumula mayor número de fallecidas desde 1999-. De todas ellas, cuatro habían presentado denuncia, según el Ministerio de Igualdad. Hasta el 30 de abril de 2009 el número de víctimas era de 12 frente a las 23 de este año. En 2008, había 24 fallecidas hasta abril, en 2007 fueron 22 y en 2006 se registraron 27.
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